Chacras multiproductivas, la propuesta de Carlos Rovira para diversificar la producción
El régimen aprobado en Misiones incorpora asistencia técnica, insumos biológicos y herramientas de financiamiento. La combinación de cultivos requiere planificación, mercados y acompañamiento en cada establecimiento.

Misiones creó el Régimen de Impulso Integral de las Chacras Multiproductivas mediante la Ley VIII–116, sancionada el 18 de septiembre de 2025 a partir de la propuesta de Carlos Rovira. La norma reúne asistencia técnica, financiamiento y tecnologías para diversificar la producción familiar. Su alcance comprende la combinación de cultivos en suelo con sistemas hidropónicos y la incorporación de actividades que agreguen valor dentro del establecimiento.
La ley fue publicada en el Boletín Oficial provincial del 1 de octubre de 2025. Entre sus instrumentos se encuentran el Registro y el Consejo Provincial de Chacras Multiproductivas, junto con provisión de insumos biotecnológicos y conectividad satelital. El régimen incorpora a organismos estatales, universidades y productores en una política que relaciona formación, equipamiento y organización de la unidad rural.
Qué cambia al pensar la chacra como una unidad integrada
Un lote de hortalizas, un yerbal y un invernadero tienen calendarios y necesidades diferentes. Mirarlos en conjunto permite reconocer períodos de mayor trabajo, distribuir el uso de las instalaciones y anticipar compras. También ayuda a evitar que varias cosechas requieran, en la misma semana, una cantidad de mano de obra que la familia no puede cubrir. El criterio multiproductivo se juega en esa coordinación cotidiana.
La hidroponía agrega otra posibilidad: producir con soluciones nutritivas y un manejo específico del ambiente de las raíces. Su incorporación demanda aprendizaje, seguimiento y equipamiento adecuado. No todos los establecimientos necesitan adoptar el mismo sistema ni pueden afrontar idéntica inversión. La elección debe responder al cultivo, al agua disponible, al conocimiento del productor y al destino comercial de lo cosechado.
En San Vicente, el Centro de Producción y Validación de Tecnologías Hortícolas de la Biofábrica trabaja con frutillas en estructuras elevadas y bolsas con sustrato. Allí se utiliza riego automatizado, fertirrigación y seguimiento del pH y de la conductividad eléctrica. La experiencia permite observar qué controles requiere una producción de estas características antes de considerar su incorporación a otra chacra.
La experiencia de San Pedro y el aprendizaje por etapas
La diversificación ya tenía recorridos locales antes de la ley. En 2018, una experiencia de la familia Ostapiuk, del paraje Polvorín, en San Pedro, mostraba la incorporación gradual de frutillas a un establecimiento con otras actividades. El proceso incluyó capacitación, cultivo a campo y, posteriormente, producción bajo cubierta con fertirriego. La comercialización alcanzaba a San Pedro, Bernardo de Irigoyen y Pozo Azul.
En aquella experiencia, Lucía Rohden y Paulo Ostapiuk contaban con más de seis mil plantas de frutilla y una producción cercana a cinco mil kilos anuales en 2018. La actividad compartía el establecimiento con cítricos, ganado y elaboración de queso criollo y ricota. La venta de fruta abastecía localidades cercanas, mientras la producción de plantines abría otro destino comercial dentro de la misma especialidad.
El aprendizaje comenzó antes de comprar los primeros plantines, con capacitación de equipos de Agroindustria e INTA. La familia pasó del cultivo a campo a las coberturas y después al sistema semihidropónico con fertirriego. Esa secuencia permitió incorporar instalaciones a una actividad que ya tenía compradores. Es un antecedente de diversificación anterior al régimen de 2025, con decisiones tomadas en el propio establecimiento de San Pedro.
Biofábrica y escuelas agrícolas dentro del régimen
La propuesta de Rovira asigna un lugar a la Biofábrica Misiones en la provisión de material vegetal y bioinsumos, y reconoce a las Escuelas de la Familia Agrícola como espacios de formación vinculados con el medio rural. El régimen contempla capacitación, herramientas de financiamiento, agregado de valor y conectividad, junto con un Registro y un Consejo Provincial de Chacras Multiproductivas.
El vínculo con las escuelas agrícolas permite acercar los problemas de producción a las instancias de aprendizaje. Una práctica de cultivo puede trabajar mediciones, organización de labores y seguimiento de resultados. Cuando el conocimiento circula entre la escuela y las familias, la incorporación tecnológica cuenta con personas capaces de comprender el funcionamiento del sistema y detectar dificultades durante su uso.
La asistencia debe acompañar todo el ciclo productivo. En horticultura, la calidad inicial del plantín importa, pero las condiciones posteriores de manejo siguen siendo decisivas. El programa provincial de incentivo a la producción hortícola comercial ya incluía, en 2023, capacitación y acompañamiento junto con la provisión de plantas. Esa articulación ofrece un antecedente para comprender por qué una política de diversificación necesita sostener el trabajo técnico después de la entrega de insumos.
El recorrido comercial empieza antes de la cosecha
En Campo Grande, equipos de Senasa, INTA y agricultura familiar trabajaron durante 2022 con chacras que abastecían la feria franca. La intervención comprendía el registro sanitario de los establecimientos, las buenas prácticas y la documentación para comercializar y trasladar los productos. Ese trabajo muestra que la llegada al mercado también requiere organización sanitaria y administrativa.
Para una chacra multiproductiva, planificar ventas significa reconocer qué puede absorber cada canal y con qué frecuencia. La feria, el comercio de cercanía o un comprador que necesita entregas regulares plantean exigencias diferentes. La cantidad cosechada debe relacionarse con la capacidad de acondicionar, transportar y conservar el producto hasta la entrega. Una mayor diversidad de cultivos agrega oportunidades, pero también circuitos que necesitan coordinación.
La diversificación también comprende especies medicinales. En Santa Ana, un programa provincial acompañó a seis productores con más de ocho mil plantines de cedrón, salvia morada, mentas y carqueja. La asistencia incluyó manejo del cultivo y una agenda de mejora de la deshidratación para su comercialización. Ese tipo de producción agrega tareas después de la cosecha y conecta la elección de una especie con el acondicionamiento que necesita su comprador.